La luna pendía magica y luminosa sobre una cortina azabache con diamantes dispersos,
mientras nuestras voces se escuchan en la lejania de la montaña, cualquiera puede creer que somos espectros de la noche, tan distantes de lo que es la civilizacion, lejos de nuestro destino pero cercanos al amor verdadero.
En el pueblo donde nacímos y nos conocemos desde que somos pequeños, compartiendo la inocencia y la fantasia que alberga el alma de un niño.
Corriendo por las praderas cercanas, tratando de averiguar que es lo que hay mas alla de las montañas, algo interesante habra. decíamos.
Queriamos vivir una nueva vida, con experiencias que enaltecieran nuestros ideales y abatieran nuestro aburrimiento en esa aldea donde no sucede nada.
Nunca sabremos el momento exacto en el que nos enamoramos, eso solo lo saben los espiritus del bosque que son testigos de nuestro amor.
La vida gira y gira como una rueda de la fortuna, nunca se sabe cuando se detendra o cual sera el resultado final, a lo que debemos prestar atencion es a las decisiones que tomamos.
Nuestras elecciones son parte de lo que queremos ser.
Y en ese momento decididos que era el momento de averiguar que habia mas alla de la montaña, seguimos el sendero que conducía hacia un lugar desconocido para nosotros.
—Iniciemos nuestro camino juntos.—Me dijo mientras me apretaba fuertemente la mano.
Le regalé una sonrisa y le respondí con un beso.
Emprendimos el viaje, sin planearlo siquiera esperando que la suerte estuviese de nuestro lado.


